La Cenerentola

Desde su debut en Nápoles en 1958 hasta sus últimas representaciones del rol en la Ópera de París en 1977, la Angelina de Berganza posee la moderación de la Condesa Almaviva de Las Bodas, la gracia soberana de Fiordiligi, la nobleza fiera de Doña Ana. Como si Teresa, que jamás había abordado estos roles, hubiera encontrado en Angelina la suma perfecta de todas ellas.

Por otra parte, rompe con la niña repudiada por su familioa y triunfante por su bondad y promueve a Angelina a un rango de reina, a una criatura a medio camino entre lo imaginario y lo mítico.

Sergio Segalini.


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