Il Barbiere di Siviglia

Los críticos de todo el mundo consideran que hay una Rosina antes y después de Teresa Berganza. Junto al gran maestro Giulini, devuelven al personaje a su tesitura original, limpiándolo de todo aquello que no estuviera en la partitura de Rossini. Teresa es referencia obligada para todas las rosinas que vinieron después y el mundo cayó a sus pies desde el Metropolitan hasta el Covent Garden.

De 1958 a 1972 casi no faltó ningún año a su compromiso con el rol, a veces en dos o tres ocasiones en el mismos año y es, junto al Cherubino de Le Nozze di Figaro, su obra de repertorio fetiche


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